El Diario de Francine: enero 2020

jueves, 30 de enero de 2020

Yo te lo doy ♥


Hoy en un jueves cualquiera, les traigo y les dejo para que disfruten... "Je te le donne", interpretado por el duo, Vitaa y Slimane, ganador de The Voice 2016 en Francia.
Y en breve, te traeré la traducción de una canción que marcó un antes un después, de mi vida en aquella época apenas francesa ;)
Hasta pronto!


Portrait, Personnes, Ténèbres, Art, Noir Et Blanc

Yo no sé cómo hacer,
Puedo mentir pero todo me devuelve a ti,
Yo no sé cómo hace,
Cuando no estás,
Yo no sé cómo hacer,
Hasta sonrío cuando hablan de ti,
Yo no sé cómo hacer cuando no estás,
No tengo nada que perder,
Nada para ganar.
No siento tristeza,
No tengo más nada que llorar.
Nada, es ya demasiado,
Todo me parece falso,
Cuando no estás aquí, 
Ya nada cuenta;
Cuando no estás aquí, tú...
Aquí, donde las palabras hacen que las personas se amen
Pero si tu me escuchas, yo te perdono.
Cuando no estás aquí, tú
Aquí, donde a los otros el corazón les palpita;
Si tu lo quieres, tómalo yo te lo doy

Yo te lo doy, yo te lo doy....
Tengo las nostalgia de t es tus ojos
Sin señal, nada! de nosotros dos
Pero estero/a aunque haga mal
Cuando no estás
Yo siento tu mano en la mía
Y el sonido de tu voz dando vueltas
Yo no tengo el gusto de nada más
Cuando no estás.
No tengo más nada que perder
Nada para ganar
No tengo mas tristeza
Nada para llorar
Todo me parece falso
Cuando no estás aquí, 
Ya nada cuenta;
Cuando no estás aquí, tú...
Aquí, donde las palabras hacen que las personas se amen
Pero si tu me escuchas, yo te perdono.
Cuando no estás aquí, tú
Aquí, donde a los otros el corazón les palpita;
Si tu lo quieres, tómalo yo te lo doy

Yo te lo doy, yo te lo doy....




viernes, 24 de enero de 2020

Final Eterno.




Sobre la hoja de un libro 
La vida escribirá mi historia 
Con énfasis dejará marcas, 
A las que el tiempo llamará heridas.

Las que los suspiros
Mientan un a poco al olvido,
Y se apacigüen
En la brisa de un abrazo,
En el roce de su beso
En un punto y aparte
Y con mayúscula, SU SONRISA.

Escritos de puño y letra 
Amortiguando espacios en blanco
Cuando el silencio no vista palabras
Y sólo dibuje con líneas su cuerpo.

El brillo en la mirada
Dará vuelta la página 
Y con tres puntos, un día.
Dictarán al oído recuerdos,
Grabando su memoria en mi alma,
Relatando dormida en mis sueños
Un cuento al que el destino firmará:
                                                                         
 Final Eterno.



Música en francés: El lago.







Julien Doré, es un artista, compositor-cantante francés. Ganador en 2007 de la "Nouvelle Star" (programa de televisión) . Todavía lo recuerdo con su "barrette"*, apretando un mechón de pelo, que junto a su estilo musical y vocal, harían que se destacara del resto.

Éxitos, tiene varios pero hoy, comparto éste tema que tiene un ritmo que me encanta. Siempre me gusta pensar en el contexto que escucharía un tema. Y éste, es ideal para bailarlo sola o acompañada, relajada o relajados, al volante si tienes auto o en bicicleta. En fin las ideas son varias a ti, de elegir una.

Difícil de traducir ( por momentos) una canción con notas de poesía y romanticismo.
Recuerda, que en las palabras encontraras un sentido pero luego eres tú, quien debe interpretarla. Espero que les guste, verás que al final te encuentras con una invitada especial..
¿Lo que tienen en común? 
Ambos son vegetarianos y comparten la lucha, a favor de la protección y derecho de los animales.

*Pasador de pelo.


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Al norte una dama
Y un lago se dibuja
Coraje y fuerza
Donde nada respira.
Cuerpo contra cuerpo
Cielo contra cimas
El bosque se deforma
El horizonte suspira.

Amarte, al borde de un lago
Tu corazón sobre mi cuerpo que respira
A condición de que aquellos que nos miren
Les guste lo oscuro y las sombras.

Una mujer en el norte
Y un lago se dibuja
Coraje y fuerza
Donde nada respira.
Cuerpo contra cuerpo
Cielo contra cimas
El bosque se deforma
El horizonte suspira.

Amarte, al borde de un lago
Tu corazón sobre mi cuerpo que respira
A condición de que aquellos que nos miren 
Les guste lo oscuro y la sombras.



jueves, 23 de enero de 2020

25 días con mi madre.






-Durante largos 7 meses.

-Mi mente y yo, fuimos imaginando el reencuentro perfecto,

-Descubriendo en el camino que las mariposas en el vientre, no sólo se reservan a dos enamorados, sino a cualquier sentimiento que se sienta delatado, apretado en medio de ciento de suspiros, hasta explotar en los brazos de quien en su nombre estaban reservados,

-Y gritar ¡mamaaaaaaaaá!, en un aeropuerto repleto de gente extraña.

-Sin importar las miradas ajenas.

-Viéndola cara a cara luego de eternos...4 años.

-Fundiendo la distancia de miles de kilometros en nada, apaciguando la falta que fingían siglos, en la piel de varios años, hasta disiparla, olvidando, sin volver a verla, sin extrañarla, ni llamarla,

-De su mano, de su abrazo, del olor que un hijo no olvida, ni siquiera siendo adulto. Renacen los recuerdos de una vida compartida, de varias luchas, de guerras ganadas y dolencias que llevan acuestas, algunas de ellas perdidas.

-Encontrando la fortaleza que siendo tan válida como cualquier herencia, se incrusta en la mirada, derramando alguna lágrima que se esconde o se deja ver a plena luz del día.
Dando rienda suelta, a un llanto enjaulado, donde renacen las sonrisas, las risas, de una espera que indecisa no definía fechas porque el futuro y la vida misma, viven inventando reglas. Siendo lo que son, sin ser lo que deberían ser para facilitar los momentos perdidos, en medio de una distancia que nunca, nunca pidió llamarse "tan lejos" pero se asume tal y como lo escriben los hechos.
Sabiendo que lo mejor, es lo que al final, se presenta como destino, aunque mi madre, me duela...del otro lado del océano.

-Viviendo...

-De un lado hacia otro, re-descubriendo una ciudad que no pretende esconder secretos de belleza y persiste, anonadando la historia de cualquier ser humano, impregnando el decorado viejo y no tanto, de mi querida París, conmigo con mi madre, en medio de la gente y bajo un mismo cielo pero esta vez a su lado...

-Viajando hacia los confines de la tierra, caminando sobre arenas, acogiendo un horizonte en medio de árboles creídos pradera y aguas cristalinas que aunque frías, no le temen a la unión de lo que hasta parecen, dos mundos... el suyo, el mío,

-Bajo y sobre, una bi-cultura, ahora también mía, aprendimos a dibujar el camino de dos idiomas y el choque cultural, que intenta inhibir a cualquier extranjero, eso que no espera a nadie con moldes a medida y te obliga a ser parte de todo como si nada o casi,

-Aprendiendo, que el afecto no siempre necesita palabras, sólo abrazos, besos, caricias...Respetando a un español atolondrado, acaparado por un francés insistente, que algo arrogante se lleva todo por delante y deja muda las palabras pero no arrasa con el amor, que late aún más fuerte en el corazón de una abuela que a pesar de 11000km (y varias horas de vuelo), siempre ha estado presente en la vida de dos pequeños que anidan desde hace años su alma y la aman,

-Estirando días, 

-O Intentando ;)

-Impidiendo que el cansancio no le gane al cuerpo y soñar con disfrutar un poco más la noche,

-Y volver a empezar, algo agotados pero firmes. Sabiendo que ahora si, es la cuenta regresiva y aunque distingas tan cerca, sabes que traerá consigo una dolorosa despedida,

-Pero al final,

-Las lágrimas explosivas hacen aparición, las que nadie controla, las que dejan palabras aprisionadas entre la garganta y el tórax. Ahogadas...sin salida y aunque no mueren, tampoco logran, decir nada y esperan que pase la tormenta. Te hacen creer que no lograrás cerrar la herida ( hasta otra vez) pero lo logras...

-Y mi madre lejos

-Y yo en casa, 

-Vamos dejando las huellas de los dedos, en fotos que eternamente divulgarán este presente, volviendo loco al tiempo, irritando al pasado por negarse a dejarlo atrás. 

-Respaldadas por un futuro que nunca dijo basta. Soñando con otro reencuentro y conservando a vida el recuerdo,

-De 25 días...

-Con mi madre.



Recuerdos.







martes, 7 de enero de 2020

Un milagro para navidad.





Era un invierno crudo, raro de frío intenso que dejaba la imaginación de sus dedos dibujados en la ventana y al ritmo en el que se frotaba las manos, las luces de colores del árbol de esa navidad, titilaban en su espalda.

La noche era clara y la mirada de Julia, se perdía en un número incontable de estrellas, en un cielo que no tenía nubes donde todas brillaban pero una, brillaba más que todas. Fueron segundos en los que estática, se dejó llevar en un viaje fugaz de pensamientos, recapitulando su vida, donde en un sólo suspiro, cerró sus ojos.

Recordó las navidades de otras épocas, donde Père Noël*pasaba y donde otras no, donde lo importante no era el valor de los que escondía el papel, sino esos momentos vividos.
Recordó...aquella mesa que abrigaba las comidas caseras, donde no había lujos y donde no hacían falta. Escuchando las risas espontáneas de quien sabía hacer reír ;-)  (Todavía sonríe)
La cena duraba horas y las horas parecían cortas. Las charlas se acoplaban, unas detrás de otra
jamás cansadas, inventando la noche perfecta et a con la certeza de un bello recuerdo.
La medianoche la copa en alto, el abrazo y el deseo de una Feliz Navidad, iluminaban el cielo con fuegos artificiales.

La melodía.



Melodía

Que tarareaban tus palabras,
Al compás de caricias,
Que tanto necesitaba mi alma.
Y yo, pretendía murmurarte cariños,
Desde la prisión de los labios,
Que mojaban mis lágrimas saladas,
Liberando el aliento y un deseo,
Al contacto de tus besos.
Y el mundo se veía pequeño,
¿Lo recuerdas?
Describiendo a su lado la fortuna,
De vivir como en un sueño,
La fantasía compartida,
De poder volar lejos, sin movernos.

Ámame...me decías,
Más allá de la vida,
Florece conmigo en cada primavera,
Deja que tu corazón se funda
Y que reviva
Varias veces en un día
Vuelve a mi,
Cuando la existencia,
Ya no corra por tus venas.
¡Grita! Si mi destino,
Olvide que tú y yo
Cantamos bajo el mismo cielo,
Búscame en la brisa fresca
De una mañana que insista
En rozar tu cabello.
Escucha la melodía
Con la que aprendiste a sanar
Cada una de tus heridas.
Y suspira una y otra vez...

Una princesa, llamada Mamá.


Princesa



Había una vez, una ciudad que existía en los cuentos, tanto como en la vida real. Un lugar, donde el romanticismo era capaz de pegarse a la piel, de todo aquel que se dejara llevar por el encanto de su hermosura de varios siglos, todo el mundo la llamaba París y en ella, vivía una mujer que cada mañana se levantada con los minutos puestos, lista y preparada para afrontar lo que el día le pedía por encargo. Entre citas precisas marcadas de antemano y otras que sumadas a la espontaneidad, dejaban un poco de lado la rutina pero jamás, un día vacío.


Su vida estaba llena de horarios, lo sabía! y aunque la mirada, al ritmo del tic tac de un reloj marcaba el miedo de perder de vista algún que otro segundo. Lo bueno, es que gracias a a llegada de sus peques, el despertador se había trasformado en un completo extraño permitiendo el olvido y el tiempo en un cajón.

La luz del amanecer y el canto de uno de los peques anunciando la mañana, no le daban tregua, a esas ganas de estirar un poco más, ese rato pegajoso que invita a dejarnos perdidos, entre dos almohadas.
 Noooo!!! El punto de partida estaba dado y no terminaría hasta que el sol, apagara su luz. 

Era una madre de 24 horas como lo son, todas las mamás pero ella había elegido, el paréntesis de la vida profesional fuera de casa pero dentro de su hogar, había optado por uno de los trabajos más difíciles, el de educar. Y, si bien había días cargados de risas, había otras, donde se sumaban los berrinches, la ropa acumulada, las peleas con la plancha, el ruido de la aspiradora, las broncas con Kenzo ( el gato) y su maullidos a la hora de la siesta.
Todo, hacia parte de la vida que había elegido, donde la rapidez con que el tiempo corría como un loco, no la dejaban optar por sentarse, en compañía de un pensamiento bonito.

Pero hubo un día, luego de una mañana ajetreada, ella que aun vestía una bata con su pelo recogido a medias y sin maquillaje, se disponía a tomar una ducha.
 Su hijo mayor de tres años revoloteaba a su lado y antes de dejar correr el agua, se quitó la bata que cubría su camisón de algodón blanco y mientras la colgaba detrás de la puerta, su pequeño mirándola le dijo en francés," maman tu es une princesse". En ese instante, pensando que había escuchado mal o que probablemente había escuchado bien, su mamá, le pidió que repitiera lo que había dicho, a lo que el pequeño contestó, "Tú eres una princesa".

Con los ojos que encandilados de amor, su madre se dio vuelta y frente al espejo, se imaginó con un gran vestido en seda blanca que afinaría la cintura y que como en esos vestidos de época, terminarían por cubrir los pies, que esconderían el brillo de unos zapatos dorados. 

Su cabello, envuelto en un chignon perfecto, sería decorado por todo lo que destaca a una princesa, una preciosa diadema que decorada con pequeñas piedras de color rosa y con un fino maquillaje en tonos claros, completaría la imaginación que solo la inocencia otorga y que sólo pertenece a ese mundo que crean los niños y que nos regalan de vez en cuando, el privilegio de existir en él.


El sueño que solo duro un instante, la devolvió a la vida real y en ella se vió como se veía antes pero diferente. 

Y se dió cuenta de dos cosas...

Que en la vida de los hijos, la belleza exterior existe pero la más importante, es aquella que solo ellos pueden ver, en una mamá...."La belleza interior" y confirmo, oui*, el príncipe azul existe y vive en la mirada de los hijos pero si no le prestamos atención...Pasa desapercibido.



*Si.


Pd: Inspirada de un hecho real.... Mi hijo).