El Diario de Francine: abril 2014

viernes, 25 de abril de 2014

El poder del amor.






Con mi primero hijo, las cosas se presentaron de otro modo por eso de los miedos, síntoma de cualquier madre primeriza. Pero los míos, no estaban proyectados en el futuro-futuro, sino más bien en el presente.
Pienso, que todo lo nuevo que mi cuerpo estaba organizando, al mismo tiempo que creaba otra vida, me dejaban la mente colmada de preguntas. La idea de la perdida era algo recurrente pero inconsciente ¿ Me explico? pero eso lo supe después, cuando el baby blues* hizo su aparición, fue en ese entonces que realicé el porque de esas cosas que en su momento, no tenían explicación y aprendí mucho de lo malo pero mucho más, de mi misma.           

El enojo, destinado a aquellos sentimientos que se habían entrelazado, tropezado y en el medio de una maraña habían intentado varias veces ponerse de pie, se sentían exhaustos. 


Creo que durante esa etapa, en la que vivía concentrada buscando la fórmula de una madre perfecta, cegada y negada a ver la realidad tal y como era, impedían escuchar lo que el corazón tenía para decir y en ello, comprender que lo que estaba atravesando, era el duelo tardío de mi padre pero no, ese dolor que llama al recuerdo de alguien que se va para siempre y que vuelve de vez en cuando con alguna fecha, sino del dolor de la perdida que se siente en ese momento preciso, en el instante que esa persona se va y se sufre el desgarro que cuesta asumir y que lleva tiempo que pensándolo bien, había evitado sin querer ( y quizás queriendo)  preparando mi viaje para instalarme en París. 


Eso, que nada tenía que ver con el nacimiento de mi hijo, ni tampoco con el nuevo "status de madre" porque a este pequeño ser, lo amaba antes de saber... Que vendría al mundo.


Por eso la vida es así y aquí, no estamos más que para aprender, sin lugares, ni horarios, ni citas precisas.



viernes, 11 de abril de 2014

Sentada aquí en mi alma...Tu ausencia.






Abril, días de sentimientos en plena guerra, entre la felicidad, la tristeza y la incomprensión. De lo que jamás tendré respuestas, de lo que nunca querré entender, de lo que tendré que aceptar, de lo que tendré que aprender.

Fechas y el día preciso que marca el tan temido adiós, el peor de todos, que no firma un hasta luego, que como en el juego de una rayuela, ruegas que la piedra, caiga sobre el númeto que trae los malos recuerdos pudiendo evitar poner los pies y pasar el tiempo de la espera, pensando en lo que tanto causa dolor y como siempre digo, tener que seguir...


La mirada que se empaña, impide a esos sentimientos insistentes que intentan describirse en mi papel y se pierde medio sola, en los recovecos de mi ventana como si de la nostalgia, pudiera encontrar un poquito tu cariño.

El nudo de la angustia que lucha por no salir, se aprieta entre los labios fingiendo la comodidad que le ofrece el alma y sin querer, debo dejar salir...como si las lágrimas tuvieran algún remedio, a esa sensación de falta eterna, de ese lugar que ha quedado vacío, que nunca nadie llenará, sólo tu ausencia con la que hoy, siento que vivo. Esa....que busca inconscientemente el cielo, cuando el azul se entrelaza en el medio de varias nubes y el calor de sol, imagina tu caricia, sin necesitad de tener una excusa, solo quererlo.

que me lees desde algún sitio como  que obtendré alguna respuestas, de los encuentros que me regalen alguno de mis sueños, cuando la impotencia no quiera llenarme de pesadillas y respiro...



Lo extraño, es que aunque sé que a esta edad envejecemos, yo siento que sigo creciendo. Y crecer sin ti, no es algo fácil.

 Los nueve años que me separan de la tragedia, no han amortiguado mis quejas y esa bien llamada bronca que en vano me pide cansada volver atrás y cambiar la historia, se refleja en las cosas que no tienen solución como un lamento que nunca se cansará de gritar en silencio pero me enseñará a demostrar y demostrarme que la fortaleza, viene de los hijos pero también de los padres, aun cuando no estén vivos. 


jueves, 10 de abril de 2014

Meditando los miércoles II.








Decidida a cambiar la historia de mis miércoles, tome la iniciativa de poner la suerte de mi parte. Prohibí el pasaje exagerado de pensamientos egoístas, esos "benditos" que solos se ponen en marcha, los mismos que discuten entre si, para ver quien gana la última palabra y así, intentar dominar el día de paso conmigo adentro.

Fue en éste entonces, miércoles 9 de abril que con un grito sordo,  logré callarlas a todas y me tomé el trabajo, si se puede decir así de elegir aquellas con dirección correcta de todo aquello que incita lo positivo.

Así mismo, medio dormida pero cansada de seguir en la cama, luego de una noche de varias horas seguidas de un sueño profundo ( todo un milagro), verifiqué con cuidado que el pie con el que me estaba levantando, era bien el derecho.

En ese instante, no muy lejos, la impaciencia de mis hijos y del hambre, empezaban a activar la mañana.

Juntos acompañados por las ganas, nos acurrucamos en el sillón el tiempo de un cariño y luego partí a la cocina para preparar el desayuno de "todo el mundo".

Kenzo (el gato), estaba de un humor maravilloso, sin maullidos, ni rasguños mimosos, sólo medio alterado por los pájaros que cantaban cerca de la ventana pero lo suficiente como para olvidarme de cualquier molestia y poner las buenas pilas en "on" en mi y en cualquier ser humano.

Mi marido, que se veía medio perdido entre las dos almohadas y esta vez sin viaje en previsión, le otorgue una vez más el privilegio de esos 5 minutos que a él tanto le gustan.

La mañana siguió su curso, lejos de los caprichos de mi hijo mayor y una siesta sorpresa de mi hija, me permitieron terminar con todo lo que necesitaba tiempo.

Eran las 11:05h cuando el reloj nos anunciaba el momento de salir camino a la guardería. Mi hijo estaba perfecto, sin señales de cansancio extremo, ni virus intruso, ni de nada, dieron por fin su veredicto: en forma para jugar!

En el camino el calor del sol, nos molestaba un poco los ojos y la brisa que se parece tanto a las mañanas de verano , algo fresquitas, sólo me me hacían sentir que a este día, debía llamarlo: Perfecto.

Luego de algunas horas, un mensaje de mi marido, confirmaba su venida a casa, como a él tanto le gusta y como yo detesto, 20 minutos antes.
Si es cierto, si me dan a elegir, prefiero que me diga "llego en 20 minutos y no que anule al último momento". Ok a eso, se le llama ser positivo! Querrá decir que esto de la elección se pensamientos, funciona?
Ajá! pero volviendo al tema....

Poco fue el tiempo que estuvimos juntos porque esta vez, si tenía una cita "concreta" y digo bien con el pediatra por un examen de rutina.

Mientras caminaba con mi niña, recordaba el episodio que les comenté en uno de mis post, en un "miércoles, nunca viene solo" pero me quedé tranquila, cuando el doctor me contestó del otro lado y suspiré.

Todo fue de maravilla, salvo por el llanto-grito de mi hija pero bueno esto viene de familia, aquí todo el mundo le tiene miedo al médico, hasta mi marido.( shhh que nadie lo sepa)

30 minutos después y con un respiro bieeen profundo, luego de bajar la pesadilla de 8 escalones con bebe y cochecito en brazos, sentí que este día era igual otros, y que por fin la racha de malos miércoles, había llegado a su fin.



Pero...

martes, 8 de abril de 2014

Capullo de Sol.



Pequeña crecías en su sueño,
Mientras ella, te pensaba dormida,
Imaginando miles de historias,
Donde juntas, compartían la vida.

De ese amor que todo lo crea,                           

Ellos, sembraron tu semilla,
Y lograron por concreto,
Lo que tu madre tanto pedía.

Su vientre, te presta,
El mejor de los abrigos,
Por poco tiempo ahora,
Van dibujando las últimas formas,
Que estiran la piel,
Acariciando con gracia, tu salida.

Deja,
           Que te cuente,
           Que tu inminencia,
           Delata en mi mirada,
           Alguna que otra lágrima
           Que abraza la alegría,
           Que te espero, lejos,
           Pero te espero...
           Que como pueda estaré,
           Pero estaré...
           Y que la distancia,
               Un día será, tan sólo,
               Una vieja melodía,
               Mientras, acepta el presente, 
               Donde el amor se riega
               Como si fuese una plantita,
               Es así como se vive,
               Pero también como se crece
                          Tú, pequeño capullo,
                          Que cuenta los días de una luz,
                          Y nos dejas expectantes,
                          Con la felicidad que traerá ese día,
                          Al sentir la dicha de tu vida...
                                                                         Florecer.



Pd: Capullo, bienvenida al mundo! Je vous aimes!








martes, 1 de abril de 2014

El curriculum de Francine (mamá).





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Datos personales:

Apellido y Nombre: De Paris Francine.               
Edad: Más de 30.
Lugar de nacimiento: Mi Querida Argentina.

Formación académica:

Título: Mamá

-Colegio "Deseos de madre" 
Avenida de "Mi madre"
Buenos Aires-Argentina.

-Secundario "El orgullo de la abuela"
Calle "Los Hijos"
Montevideo-Uruguay.

-Universidad "Amores ausentes"
Esquina "Mi Abuelo" y "Mi Padre"
Uruguay-Argentina.