Hay proyectos que nacen sin que imaginemos todo lo que van a convertirse.
Hace 15 años nació este blog. Y aunque en aquel momento solo parecía un espacio para escribir, para compartir ideas o emociones, hoy entiendo que también estaba naciendo otra versión de mí.
Una mujer distinta.
Más fuerte.
Más consciente.
Más valiente.
Porque detrás de cada publicación hubo vida. Vida real.
Hubo cambios, despedidas, comienzos, silencios y reconstrucciones. Hubo sueños enormes y momentos donde sentí que todo costaba el doble. Y, aun así, seguí.
Hace ya 20 años que vivo lejos de mi país.
20 años de expatriada.
20 años aprendiendo que emigrar no es solamente cambiar de lugar, sino transformarse constantemente.
Al principio una cree que deja atrás una tierra. Después entiende que también deja versiones de sí misma. Y que en el camino aparecen nuevas formas de mirar el mundo, de criar, de amar, de resistir y de volver a empezar.
No voy a romantizarlo: hubo desafíos. Muchos.
La nostalgia.
La adaptación.
El idioma.
La sensación de tener que demostrar siempre algo más.
El cansancio invisible que a veces trae empezar de cero.
Pero también hubo descubrimientos maravillosos.
Aprendí a reinventarme.
A construir hogar en distintos lugares.
A encontrar belleza en los pequeños detalles.
A escribir desde las heridas y también desde la gratitud.
Y este blog estuvo ahí en cada etapa.
Fue refugio.
Fue ventana.
Fue compañía.
Fue mi manera de no perderme en medio de tantos cambios.
Con los años también fui cambiando yo. Ya no escribo igual. Ya no sueño igual. Ya no temo igual.
Hoy me siento más auténtica. Más humana. Más conectada conmigo misma.
Sigo teniendo ganas de “comerme el mundo”.
Pero ya no desde la urgencia, sino desde la convicción.
Con ganas de vivir, de crear, de descubrir, de emocionarme, de seguir aprendiendo y de demostrarme que nunca es tarde para empezar algo nuevo.
15 años después, este espacio sigue creciendo conmigo.
Y quizás eso sea lo más bonito de todo.
Que mientras la vida me transformaba…
las palabras también lo hacían.
Gracias a quienes leen, acompañan y permanecen.
Porque detrás de cada texto siempre hubo una mujer escribiendo con el corazón.
Y todavía quedan muchas historias por contar.
Nos leemos.
.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hola, te gusta el Diario...?