jueves, 22 de enero de 2015

Del amor al odio y viceversa.



Si, lo sé, el título puede leerse demasiado extremista y sin embargo, no encuentro otra manera de expresar, los sentimientos encontrados que cohabitan dentro de esa sensación que se crea en la expatriación.
Hace unos diez años que un avión, me trajo aquí con valija y vida para comenzar lo que ya he contado otras veces.
Los días rosas duraron, lo que duran las vacaciones y cuando la mente, capta el cambio la verdad se tiñe poco a poco con el color de la realidad.

Amé...
Los dos primeros meses que vivi como turista, de largas caminatas por esas pequeñas calles, capaces de perderse en los recovecos de una arquitectura exquisita. Paris no puede ser menos que preciosa, hasta su nombre corto inspira un sin fin de maravillas para visitar, para recorrer, para embeberse de la cultura de los libros y de la gente.

Odié...
El zumbido de mi cabeza que comenzaba a llenarse de toda esa información, incomprendida en otra lengua. La impotencia de querer entender y a la vez no entender nada, jugaban una carrera infinita donde ninguna, quería ganar.

Amé...
El encontrarme con una cocina divina...y la pastelería tratada como un arte.

Odié...
Tener que aprender de memoria, la oración..."Bonjour*, s'il vous plait*et merci*- bon soirée*para comprar una baguette.

Amé...
El sol de verano que amanecía temprano y daba su último suspiro a las 23h.




Odié...
Saber que en invierno, el sol venía  poco o casi nada que provocaba deficit de la vitamina D y que a las 17h ya era de noche.

Amé...
Las reuniones familiares donde mi familia política hablaba español y todo parecía tan fácil.

Odié...
Cuando se olvidaban de mi presencia, sintiendo la exclusión inintencionada, volviendo al desamor provocada por la barrera de la lengua.

Amé...
Las rebajas desconocidas, repletas de bonnes affaires*.

Odié...
Las largas filas para pagar y descubrí la atención al cliente con la que me desentendí varias veces.

Amé...
Casarme en Paris.

Odié...
Que los míos, no pudiera estar presente, en unos de los días mas importantes de mi vida por culpa de la distancia.

Amé...
Poder aprender el idioma y hasta sentirme "a l'aise"* hablando francés.

Odié...
Perder las palabras de mi lengua materna y dejar en agonía el inglés.

Amé...
Poder pelearme un poco menos con la "R".

Odié...
Conjugar el verbo "regretter"

Amé...
Pisar suelo francés el día de navidad y encontrar en él, al amor de mi vida después de 6 meses.

Odié...
Comer ostras y camambert, sólo por caerle bien a mi suegra.

Amé...
Animarme a hablar en francés con cualquier persona ( el médico, mi marido, mis conocidos, la vecina, etc).

Odié...
Que mi marido no me corrigiera las palabras que NO, existían en francés.

Amé...
Servirme de las llamadas comerciales, sólo para practicar el idioma.

Odié...
Durante mucho tiempo decir HOLA, sólo par que me dejaran en paz.

Amo 
Decir bilingüe.

Odié...
Que cuando sólo sabía contar hasta 10, la cajera siempre me pidía 83 o 91 centavos ( por dar un ejemplo) y derrumbaba todos mis conocimientos.  

Amo y amaré...
Entender el papaleo básico (jajaja!)
Y saber contar hasta 100 ;-)
Reconocer alguna mala palabra 
Sin olvidar diferciar la "B"de la "V".
No tener miedo a la lengua 
Al final es lo que te otorga el poder
Y si alguien se ríe de mi acento
Que sepa que al menos, 
No sólo hablo francés. 
Haber aprendido de 0.
Ha hecho de mí, otro ser
Primero como una mujer expatriada
Y ahora como madre también.





*Bonjour= Buenos días.
*S'il vous plaît=Por favor. 
*Merci= Gracias.
*Bon soirée=Buenas noches.
*Bonnes affaires= Buenos negocios.
*A l'aise= Relajada.
*Regretter=Arrepentirse



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu huella en mi blog, deja un comentario. Gracias ;-)